¿Por qué el mismo edificio es una pescadería a las once de la mañana y una barra a las nueve de la noche? La respuesta no está en la costumbre del barrio: está escrita en la ordenanza que regula los mercados municipales.
Los mercados de abastos de Sevilla son municipales y se rigen por una única ordenanza, que es la que fija dónde puede poner sus mesas un bar de dentro.
¿Por qué los mercados de Sevilla tienen dos horarios?
Porque la ordenanza municipal permite a un bar del mercado ocupar el frente del puesto contiguo solo una vez terminada la actividad comercial de ese puesto. En el Mercado de Triana el edificio abre hasta las 00:00 y los puestos de fresco cierran a las 15:00, nueve horas antes.
La frase de la ordenanza que explica las dos caras
La ordenanza reguladora de la gestión de los mercados de abastos municipales, que el Ayuntamiento publica para todas las plazas de la ciudad, regula la actividad de hostelería dentro del mercado y establece dónde pueden colocarse los veladores. Son tres supuestos y el tercero es el que decide el horario.
- Zonas comunes del mercado, sin más condición que la propia autorización.
- El frente del propio puesto, cuando lo permiten las características técnicas y constructivas del edificio.
- El frente del puesto contiguo, con autorización por escrito y una vez terminada la actividad comercial de ese puesto.
El tercer supuesto convierte una regla de espacio en una regla de tiempo. El bar no crece hacia los lados, crece cuando el vecino recoge, y por eso el mismo pasillo tiene dos configuraciones a lo largo del día.
El caso donde mejor se mide es el Mercado de Triana, que abre el edificio de 9:00 a 00:00 de lunes a sábado mientras sus puestos de alimentación cierran a las 15:00. Son nueve horas en las que el suelo del mercado ya no es de venta, y son exactamente las horas en las que la hostelería puede ocuparlo.
Un mercado de abastos no es un mercado gastronómico
La composición de los puestos deja claro qué actividad manda. En la Plaza de la Encarnación, el mercado publica cuarenta puestos repartidos en seis categorías, y las dos mayores son diez de frutas y verduras y nueve de pescados y mariscos.
Detrás vienen cuatro de carnes y chacinas, cuatro pollerías y cuatro de ultramarinos, charcutería y quesos. La categoría que incluye los bares agrupa cuatro puestos junto con encurtidos, congelados y joyería.
| Categoría de puesto | Puestos publicados |
|---|---|
| Frutas y verduras | 10 puestos |
| Pescados y mariscos | 9 puestos |
| Carnes y chacinas | 4 puestos |
| Pollerías | 4 puestos |
| Ultramarinos, charcutería y quesos | 4 puestos |
| Encurtidos, congelados, bares y joyería | 4 puestos |
Diecinueve de esos puestos son fruta, verdura, pescado y marisco, que son los géneros más atados a la mañana. La barra es una parte pequeña de un edificio que sigue siendo, sobre todo, una plaza de abastos de barrio.
Esa proporción es lo que separa un mercado de abastos de un espacio pensado para el visitante. Un centro municipal de 2,10 € como el Centro Cerámica Triana existe para ser visitado; un mercado existe para que el barrio compre pescado, y la visita es una consecuencia.
Los precios se exhiben por obligación, no por costumbre
La misma ordenanza obliga a exhibir los precios al público durante el horario de venta, y es una obligación del titular del puesto que aplica por igual al de fresco y al de cualquier otra actividad autorizada. En un mercado de nueve puestos de pescado como el de la Plaza de la Encarnación, eso significa nueve precios de kilo a la vista en el mismo pasillo.
Comparar entre dos puestos contiguos es por tanto un derecho recogido en la norma, no una descortesía con el vendedor. El precio tiene que estar expuesto mientras el puesto vende, así que la comparación no depende de preguntar.
La ordenanza regula además, por primera vez, la incorporación de actividades complementarias o de servicios al mercado, siempre que los informes de inspección sanitaria las consideren adecuadas. Ese es el mecanismo por el que la categoría de puestos del Mercado de la Encarnación que agrupa encurtidos y congelados incluye también bares y joyería, cuatro puestos en total.
Cómo se lee esto en un mercado concreto
El Mercado de Triana y sus dos horas de cierre es el caso donde el desfase se ve mejor: los puestos y el edificio no cierran a la misma hora, y la diferencia es de nueve horas. Lo que la ordenanza aporta es que ese desfase no es una excentricidad de Triana, sino la forma que toma la norma cuando se aplica a un edificio con barra dentro.
La Encarnación añade encima una capa que no tiene ningún otro mercado. Ocupa la planta de abastos del mismo edificio que las Setas de Sevilla y el Antiquarium, así que en la misma dirección conviven un yacimiento municipal de 2,00 €, una plaza de abastos de cuarenta puestos que no cobra entrada y una pasarela en la cubierta de Las Setas de Sevilla que arranca en 16,00 €.
Qué comprobar antes de ir a uno
El horario concreto de cada mercado está en la ficha que el Ayuntamiento de Sevilla publica dentro de su área de consumo y mercados de abastos, y conviene mirarlo ahí porque varía entre mercados y no se deduce del de al lado. Los que circulan mezclados en listados suelen ser los del bar y no los de los puestos.
La regla que sí se puede aplicar sin consultar nada es la de la mañana. Un puesto de pescado o de verdura trabaja con género fresco y una cadena de frío diaria, así que su jornada útil es temprana en cualquiera de los mercados de la ciudad, y una visita a media tarde encuentra el edificio abierto y los mostradores tapados.
En verano esa regla se refuerza por el clima. Con 36,0 grados de media de las máximas en julio según los valores normales de AEMET, recogidos en los datos del verano de Sevilla, el género fresco expuesto no aguanta la tarde y la mañana deja de ser una preferencia para convertirse en la única franja con producto.
Los mercados municipales están repartidos por los distritos, con nombres como Arenal, Bellavista, Candelaria, Cerro del Águila, Puerta de la Carne, San Gonzalo, Sevilla Este, Feria, Encarnación, Los Remedios y Triana. Ninguno es un destino turístico con entrada, a diferencia de lo que ocurre con las puertas de pago del casco histórico, y por eso el margen de error de una visita a deshora se paga solo en tiempo.
Preguntas frecuentes sobre los mercados de abastos de Sevilla
¿Por qué los mercados de Sevilla tienen dos horarios?
Porque son dos actividades distintas dentro del mismo edificio. Los puestos de fresco cierran a mediodía y los bares siguen abiertos por la tarde, y la ordenanza municipal condiciona expresamente que un bar ocupe el frente del puesto vecino a que ese puesto haya terminado su actividad comercial.
¿Cuántos mercados de abastos municipales tiene Sevilla?
Varios repartidos por los distritos, entre ellos los de Arenal, Bellavista, Candelaria, Cerro del Águila, Puerta de la Carne, San Gonzalo, Sevilla Este, Feria, Encarnación, Los Remedios y Triana. Todos se rigen por la misma ordenanza reguladora que aprueba el Ayuntamiento de Sevilla.
¿Qué se vende en el Mercado de la Encarnación?
El mercado publica cuarenta puestos, y las dos categorías mayores son diez de frutas y verduras y nueve de pescados y mariscos. Le siguen cuatro de carnes y chacinas, cuatro pollerías y cuatro de ultramarinos, charcutería y quesos.
¿Puede un bar de mercado poner mesas fuera de su puesto?
Sí, con condiciones. La ordenanza permite veladores en las zonas comunes del mercado y en el frente del propio puesto cuando lo permiten las características del edificio, y admite además el frente del puesto contiguo con autorización por escrito y una vez terminada la actividad comercial de ese puesto.
¿Están obligados los puestos a exponer los precios?
Sí. La ordenanza reguladora de la gestión de los mercados de abastos municipales obliga a exhibir los precios al público durante el horario de venta. Es una obligación del puesto, no una cortesía, y aplica por igual a los puestos de fresco y a los de otras actividades.
El bar de un mercado no ocupa el sitio del pescadero: ocupa su turno, y la norma dice en qué momento empieza.